En una farmacia, la cadena de frío no es un extra, es la diferencia entre contar con garantías o asumir un riesgo que nadie quiere: paciente, reputación y pérdidas de producto.

Qué se considera buena práctica: registro y control diario (y qué pasa en días no laborables)

Un enfoque habitual en procedimientos de trabajo para el control y registro de temperaturas recomienda:

  • Comprobar y registrar al menos una vez al día que no hay desviaciones

  • En días no laborales, registrar máxima y mínima a primera hora del primer día hábil.

  • Para cámaras o neveras, contemplar rangos típicos de termolábiles y registrar con termómetro de máxima/mínima o registrador.

Aquí aparece el punto crítico: si solo apuntas 1 o 2 veces al día, ¿qué ocurre entre medias? Si la nevera se va de rango,** el papel no te avisa.**

Los 6 fallos típicos que rompen la cadena de frío, sin que te des cuenta

Estas son situaciones muy comunes cuando revisas curvas de temperatura:

  • Pertas mal cerradas o aperturas repetidas en momento de trabajo intenso

  • Cortes de luz

  • Nevera o cámara demasiado llena

  • Sensor o termómetro mal colocado

  • Escarcha o desescarche irregular

  • Avería progresiva

El coste real no es solo tirar producto, es no poder demostrar qué pasó, durante cuánto tiempo y qué lote pudo verse afectado.

Qué debe tener un sistema de monitorización de temperatura para farmacias

Si el objetivo es estar tranquilo y preparado, un sistema debería darte:

  • Monitorización continua 24/7

  • **Alertas en tiempo real **en tu teléfono móvil ante cualquier anomalía

  • Histórico con **gráficas **para ver patrones

  • **Informes automáticos, **listos para descargar y presentar

  • Máximas y mínimas por día

  • Acceso sencillo para titular y equipo (y si tienes varias farmacias, visión centralizada)

En doBBox frío, por ejemplo, se plantea justo así: **sensores inalámbricos, **evitando el boli y el papel.

Protocolo rápido ante una desviación

Lo que te ahorra problemas después. Cuando hay una excursión te temperatura, lo importante es actuar con método. Un procedimiento estándar o típico incluye:

  1. Identificar producto/lotes potencialmente afectados

  2. Estimar cuántas horas han estado fuera de rango

  3. Determinar a qué temperatura han estado expuestos (si no hay registrador, toca asumir el peor caso entre lecturas).

  4. Documentar la incidencia y no dispensar el producto afectado hasta evaluar su impacto.

Con monitorización continua, estos pasos pasan de ser suposiciones e incertidumbre a ser datos y tranquilidad.

Lo que cambia cuando pasas de registro manual a registro automático

Cuando automatizas el control de temperatura en farmacia, suele ocurrir esto:

Dejas de depender de acordarse (vacaciones, cambios de turno, días de guardia).

• Tienes evidencia ante inspección sin buscar papeles.

• **Detectas problemas antes **(no cuando ya has perdido producto).

• **Ganas tranquilidad: **si hay una desviación, te enteras en el momento, no al día siguiente.

Y esto es especialmente relevante en farmacia, donde la cadena de frío no se gestiona por comodidad, sino por seguridad.

¿Quieres posicionar tu farmacia con un sistema de control de temperatura profesional?

Si tu farmacia todavía hace el control a mano, el primer paso es sencillo: calcula cuántos minutos al día dedica el equipo a medir y registrar, y compáralo con el coste de automatizar. En muchos casos, el sistema de siempre sale más caro… solo que no aparece en una factura.

Con doBBox frío puedes convertir la nevera en un punto monitorizado, con alertas e informes, y dejar de vivir pendiente del termómetro.